I.B. casi nunca entra en el messenger. Desde que tengo su dirección, solo ha entrado unas veinte veces y quizá tres o cuatro hemos hablado.
Pero es lindo verlo en línea. Aunque no hablemos. Es como tenerlo más presente: sé que está ahí, frente a su laptop o su computadora.
Incluso me alegra el día. Pero, claro no estoy enamorada de él…
lunes, 17 de marzo de 2008
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