sábado, 8 de marzo de 2008

Inquietud

Ayer estuve hablando con Natalia.

Hace como dos años me agregó a su messenger en un acto de solidaridad con una amiga suya: trataba de averiguar si yo conocía al novio de su amiga. ¿Paranoicas? ¡Naaah! Ellas me confundieron con una tipa. Compleja historia, así que mejor me la salto.

La cuestión es que desde siempre sentí una conexión especial con ella. Como si nos conociéramos desde hace mucho. Como si nos necesitáramos. Como si estuviéramos diseñadas para ser excelentes amigas. Hasta ahí, aunque supiera que ambas somos bisexuales.

Hace un par de semanas volvimos a hablar continuamente, tras casi un año de silencio. Y sentí la misma energía

(eso es inconfundible)

que antes. Pero fue hasta ayer, al charlar con ella mientras se comía un Danonino, que sentí algo más. Ella emanaba sensualidad, belleza. Me di cuenta de que es una mujer maravillosa. Inteligente, escéptica, guapísima… y me dije ¿qué tal si…? Entonces, por primera vez en mi vida, me planteé seriamente qué sentiría ante una relación con una mujer. Para empezar, si decidiera estar con una mujer como pareja, sería porque siento algo especial por ella. Algo mágico y revitalizante. Algo

(por dios que miedo)

como lo que estoy empezando a sentir por Natalia.
Claro, mi madre no lo sabría. ¿Para qué decírselo? Se mortificaría. Al final me daría su apoyo… pero la transición de negación a aceptación sería dolorosa para ambas.
Empiezo a tener miedo por lo que siento. Como expectación: ¿Pero cómo? ¿Tú? ¿Corazoncito de Piedra?
No me extraña empezar a sentir cosas por alguien: generalmente dejo vagar mi imaginación, pero no permito que despegue cuando sé que la cosa es imposible. Como con I.B. Imposible, imposible, imposible. Y sin embargo, algo con Natalia… ¿ella qué pensará? ¿Solo me estará dando alas? El que sea un ser excepcional, el que sea bisexual, el que sea maravillosa no quita que pueda solo divertirse dándome ilusiones.

Otra cuestión: la edad. Tengo 18, mientras que ella tiene… bueno, no sé, más. Como 23, 24. Pero si lucháramos por lo nuestro, creo que la edad sería lo de menos. ¿Lucháramos? ¡Es tonto! ¡Ni siquiera sé lo que piensa! Empero, siento cierta seguridad. O quizá es anestesia, para ahogar lo que siento y lo que aflora.

Cómo me mueves el tapete, Natalia…

3 comentarios:

.X. dijo...

no deberías pensar en nada hasta no estar segura que en realidad no te esta dando falsas esperanzas, aun asi creo, deberías comenzar a tantear el terreno, sin involucrarte demasiado, para poder salir sin muchas heridas si es que ella en verdad no siente nada.
Aunque una conexión así no creo que sea solo por que si, aunque eso no significa que tenga que ser por lo que uno piensa. En fin, me empiezo a dar vueltas ^.^

pasaba de nuevo por aqui! ^^
saludos.

Luciérnaga A. Veces dijo...

El que yo sienta una conexión no implica que ella también la sienta. Oh, triste realidad...

Creo que mi cerebro seguirá tus consejos... pero a mi corazón es imposible contenerlo.

X_X

.X. dijo...

es verdad, yo siempre asumo que si yo siento una conexion no puede ser solo imaginacion mia, que tiene que haber algo que la otra persona tambien siente, tal vez por eso siempre termino mal ¬¬
tienes razon...es la triste realidad.