Es fatigante estar nueve horas pegada al monitor. Las personas no me hablan más que por mero trámite. Mi distracción consiste en investigar cosas solo para enriquecer mi acervo o investigar cosas para enriquecer el acervo de M.V.
Claro, también puedo salir a la banqueta a tomar el aire. A fumar no, porque le dirían a M.V. y se sentiría culpable, pensaría que lo hago para molestarle.
He ahí C.R., ruidoso como marrano atorado, rechinando la silla para hacerse notar. Para hacer creer a los presentes y hasta a los clientes que es importante. Pero no es más que una basura y la persona a la que más odio y a la que más odiaré. Aunque me cayera bien, pensaría que es molesto el rechinar de la silla, acción que se empeña en repetir cada vez que levanta su culo fofo para “continuar con su trabajo”.
Pero no hace otra cosa que jugar online y tragar de la forma más cerda posible un dulce de tamarindo.
El hablar de él de esta manera me hace daño. Un día fue mi mejor amigo. No había sobre la faz de la Tierra una persona en la que confiara más. Incluso un día lo amé tan profundamente que hubiera sido capaz de matar por él.
Temo haber desarrollado mis capacidades literarias, de forma indirecta gracias a él. Comencé a escribirle, filosófica e ingeniosamente, para que todo quedara entre líneas. ¿Yo? ¿Coquetearte? ¡No inventes, ahí no dice eso!
Tras expresar-no-expresar lo que sentía por él entre líneas, me dí cuenta que podía escribir sobre cualquier cosa, sobre cualquier situación. Me di cuenta que tenía cierto ingenio para escribir.
Comencé
(decir comencé implica una afirmación
SÍ comencé a escribir por ti, maldito cerdo inculto)
a escribirle a él y hoy sigo escribiendo casi por él.
Comencé este blog porque pienso volcar aquí todos mis sentimientos nocivos. Entiéndase por nocivo todo lo no sano. Lo que puede asustar… o herir. Sin embargo no es una total acción para terceras personas. También se trata de mí: de no ahogarme en este veneno, de que salga a presión todo lo pestilente, insano u opresivo que pueda sentir.
El Cerdo se pasea casi involuntariamente a mi lado y de pasadita, checa mi monitor. Es una persona tan enfermamente posesiva que cuando me ve con el messenger o me nota totalmente abstraída, me grita, argumentando que “Es que estás tan metida en esa mierda, que no prestas atención a nada. Aparte, aquí vienes a trabajar, no a ver pornografía”.
Así de obsceno e intratable es El Cerdo.
¡Cómo lo odio!
martes, 11 de marzo de 2008
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2 comentarios:
Luciérnaga, ahora que leo su post, comprendo lo que comentó en mi Blog. Muchas gracias por visitarme.
No se preocupe mucho por ese Cerdo que le acongoja los días, probablemente sea porque le tiene envidia o hasta quiera ganar su atención pero no sabe cómo. Suele pasar.
Debo felicitarle por su post: "La Noche Solitaria". Me pareció muy agradable y cachondo, creo que es de lo más cachondo que he leído ultimamente. Muy bien, siga escribiendo, que este blog tiene mucho que contar.
Bienvenido a esta sarta de confesiones que pulularán en su pantalla cada vez que abra mi página.
Le agradezco a usted que me visite y que se tome el tiempo de opinar sobre mis escritos. Le confesaré que me siento halagada.
Fuera de mamadas, regresa cuando quieras, éste es tu blog :)
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